¿Ustedes también sienten que crecieron con la idea de que tener el pelo lacio, lacio o en su defecto, lo más aplacado posible era una meta máxima? (Salvo esa época en donde a las mamás y quizá hasta a nosotras nos dio por el “rizado permanente”). De eso escribe en esta nueva entrega Pitirijaz.
Cuestión de rizos
Mi pelo crece en horizontal. De niña me peinaban tan estirada y con tantas trenzas que no fui consciente de la verdadera complexión de mi cabello (lacio, rizado o quebrado) hasta una edad muy avanzada. Básicamente, siempre lo traje recogido.
(Salvo una vez en el kínder que mi mamá no me pudo peinar y mi papá me cepilló en seco llevándome a la foto anual con el récord a la mayor cantidad de frizz posible).
Luego pasé por esa etapa en donde solo alaciándolo se consideraba que estaba peinado y yo me sentía arreglada. Incluso llegué al famoso tratamiento de keratina brasileña para alisarlo de una vez por todas. Me duró dos semanas.
Después fui a dar con un estilista que por arte de magia me cortó el pelo de tal forma que se me formaron unos rizos que jamás había visto. Me gustaron sí, pero cuando tenía que “arreglarme”, la única opción, era alisarlo.
Se invirtió en planchas, secadoras y productos varios que protegieran al cabello del calor. Nada nunca en realidad funcionó del todo y simplemente seguí sin conocer realmente cómo era mi pelo.
Un día, desde el fondo de mi corazón, le chulié el pelo a Plaqueta y me dijo: “Hay una secta y si te animas, te puedo introducir”. Después de años de probar de todo, acepté. Total, un tratamiento más no iba a llevarme a un peor lugar que donde estaba: en el perene chongo de cebolla.
Y ahí fue cuando llegué a la conocida secta Curly Girl Method, que de acuerdo con su página en Wikipedia, es un enfoque para el cuidado del cabello naturalmente ondulado o rizado diseñado por la autora Lorraine Massey. Básicamente, este método desaconseja el uso diario de champús con sulfatos, que se consideran demasiado fuertes para el cabello rizado, y apuesta por distintas técnicas de lavado (co-wash o low poo, entre otras) dependiendo de la estructura del cabello, sus necesidades y el tipo de rizo.
En aquellos tiempos, una tenía que repasar cuáles eran esos ingredientes “sucios” que debilitan el rizo y localizar aquellos productos “limpios”. Ahí me tenían horas en el pasillo de champús y acondicionadores leyendo las letras chiquitas de los productos de higiene capilar.
Pero por encima de todo, este método solo funciona realmente con un corte adecuado. Resulta que esas tuzaciones parejas y en pelo mojado que le hacen a las cabelleras lacias son lo opuesto a lo que un pelo rizado necesita. Una de las técnicas para cortar el pelo rizado en seco y rizo por rizo es el Deva Cut y, gracias a Venus, cada vez tiene mayor oferta en México.
Cinco años después de haber sido introducida a esta secta, he pasado por varios estilistas, unos más especialistas que otros en este tipo de cortes y he escuchado comentarios de mi cabellera del tipo: “Es que tus chinos sí están padres” o “es que a ti sí se te hacen bien los rizos” y me dan unas ganas de responder: “¿Tienes cinco minutos para que te hable de la palabra del método Curly Girl?”
Pero me lo ahorro.
Eso sí, si usted lleva años luchando contra una cabellera que no es china ni lacia, lo más seguro es que sea rizada y que solo se necesiten unos cuantos pases mágicos de productos y técnicas para que se acomode mejor y con ello, libere varias horas invertidas en el estilizado. Un buen corte hace toda la magia.
Eso y ser una Leo obsesionada con el cabello.
Y si tienen cinco minutos y muchas dudas sobre este método, siempre pueden escribirme por Instagram y estaré feliz de contarles todo de todo. ¡Felices rizos!
No olviden contarnos sus experiencias así como los tips o acciones que realmente les han funcionado.

¿También se les cae el pelo?
Si además de batallar con el rizado de su pelo batallan porque se les cae y a su paso parece que echan una “lluvia de confeti”, les dejamos estos tips señoriales que nos compartió @Emm y que le han funcionado (y ya estamos poniendo en práctica), más allá de usar shampoos sin siliconas, alcoholes, ceras y el infinito etcétera:
-Para lavarlo, solo poner shampoo en el cuero cabelludo y no tallarlo como zacate. Piensen en ese masajista delicioso que suelen dar en algunos salones.
–Desenredarlo mojado o en la regadera.
-Para secarlo, no sacudirlo o exprimirlo con la toalla, sino solo envolverlo en ella un rato (de preferencia una de microfibra) y después dejarlo secar.
Para cerrar, la descripción ilustrada de la “lluvia de confeti”…

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